El cuestionado caso Quimagro

El empresario y representante legal de esta empresa, Antonio Vega, llamó a la anterior Sala de lo Constitucional injusta y corrupta, pero hoy se ampara a la corrupción de la nueva Sala sumisa a las decisiones del Ejecutivo.

La veracidad del caso Quimagro es tan cuestionable como la misma reputación de su propietario, ya que éste ha recurrido a los tentáculos de la corrupción para ser favorecido con 49 millones de dólares.

Esos millones que podría recibir Antonio Vega, es el resultado de negociaciones y acuerdos ilícitos dentro del mismo tribunal, no solo saca “raja política”, al poner el caso como un caso emblemático de la corrupción pasada, sino las ganancias serán repartidas.

Uno de sus defensores de cuestionable reputación es Nelson García, que no solo mueve sus piezas dentro de la Corte Suprema de Justicia, sino que también se mueve dentro del círculo cercano al gobierno.

Por su parte, Antonio Vega, realiza maniobras “legales” junto a otros personajes corruptos para lograr sus objetivos y formar parte de los nuevos millonarios salvadoreños sin el mayor esfuerzo.

Uno de los falsos argumentos del dueño de Quimagro ha sido que los exmagistrados Florentín Meléndez, Sidney Blanco, Rodolfo Delgado (actual fiscal general) y Belarmino Jaime, daban resoluciones amañadas que lo llevaron a una supuesta quiebra.

Si en la pasada magistratura había corrupción, ¿Qué opina Antonio Vega de la inclusión de cinco magistrados en la Lista Engel, acusados de «socavar los procesos democráticos y corruptos? ¿Hay corrupción o no?

Para Antonio Vega, seguramente el fin justifica los medios y le resta importancia a que Óscar Alberto López Jérez, Elsy Dueñas Lovos, Héctor Nahún Martínez García, José Ángel Pérez Chacón y Luis Javier Suárez Magaña se hayan incluído en ésta.

Otro “padrino corrupto “de Quimagro es José Luis Merino, acusado de lavado de dinero y financista del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, incluído en la Lista Engel y aún así dice ser víctima de la corrupción.

Según analistas políticos, la corrupción incrustada en los tres órganos del Estado se dirige hacia dónde obtenga más beneficios.