La corrupción compensa QUIMAGRO

Antonio Vega, propietario de Quimagro exige $49 millones por supuestos daños, pero omite decir que nunca pagó el préstamo bancario de 350 mil colones.

En su afán por aumentar su riqueza, este empresario ha fingido por más de 30 años, un calvario y acusa a una financiera de El Salvador de ser la responsable de su bancarrota.

Sin embargo, Antonio Vega ha perdido el caso en tres ocasiones en tres tribunales de ese país, aun así, continúa afirmando que ha sido víctima de parte de la banca local.

No obstante, para el representante y dueño de Quimagro, calificó la justicia salvadoreña de corrupta y señalo que las resoluciones eran “arregladas entre los jueces y magistrados de la antigua Sala de lo Constitucional, destituída el pasado 1 de mayo de 2021.

Con el nombramiento de los nuevos magistrados impuestos, ya que no siguieron el debido proceso, Antonio Vega, aprovechó la corrupción de algunos funcionarios y recurrió al diputado del FMLN, Ricardo González, sobrino de Medardo González y uno de los personajes que ayudó a José Luis Merino en los negocios de Alba Petróleos, involucrado en narcotráfico.

Finalmente, su solicitud no se hizo esperar y de manera exprés, la Sala de lo Constitucional impuesta falló a favor del emblemático caso, declarando que se había hecho “Justicia”.

De esta manera, el dueño de Quimagro, ha movido sus influencias para que los fallos fueran a su favor, desconociendo las resoluciones anteriores, entre estas, la del 2001, en la cual la Cámara de Segunda Instancia de lo Civil revirtió la resolución del Juzgado Tercero de lo Civil, dándole nuevamente la razón a las financieras.

Otra fue la del 2013, donde Quimagro inició un proceso por daños y perjuicios en el juzgado de lo Civil en el 2013, pero sus argumentos fueron de peso. Por último está la del 2016,

Mala administración de Quimagro

Allegados al dueño de Quimagro, manifestaron que éste siempre tuvo una mala administración de sus negocios y que además acostumbra a prestar y no pagar.

Señalan qué de ese préstamo de 350 mil colones otorgado en 1984, solo pagó tres cuotas, argumentando que la empresa estaba en quiebra, pero nunca mencionó que él mismo malversaba los fondos.

“Don Antonio Vega es astuto, ya que la mala administración lo llevó a un embargo por un breve período y luego el negocio volvió a sus manos”, manifestaron dos personas que piden el anonimato por temor a sufrir represalias.

Los mismos, también mencionaron que el empresario recibió millonarios préstamos que nunca pagó y esa deuda de Quimagro fue absorbida por el Fondo de Saneamiento Financiero (FOSAFFI) de la década del 90.