Quimagro prestó 350 mil colones y no pagó a financieras salvadoreñas.

La empresa solo pagó tres cuotas del préstamo solicitado y se declaró en quiebra para evitar ser embargada.

El empresario salvadoreño y propietario de Quimagro, Antonio Vega, enfrentó serios problemas económicos por su mala administración, según declarara uno de sus gerentes en aquella época.

Según documentos, 1984 la empresa solicitó un préstamo por 350 mil colones a dos financieras locales, comprometiéndose a pagarlas en el plazo establecido, pero solamente abonó tres cuotas, argumentando debido al conflicto armado, el cultivo de algodón, un rubro al cual la empresa daba servicio de pesticidas.

El incumplimiento de la deuda, llevó a la empresa a un proceso judicial, siendo intervenido por uno de los bancos estatales durante un par de meses. Luego fue recuperado por Antonio Vega, quien lo lideró por 9 años antes de ser embargado judicialmente.

Durante ese tiempo, Quimagro recibió millones de préstamos que nunca pagó y por lo tanto esta deuda también fue absorbida por El Fondo de Saneamiento Financiero (FOSAFI) en la década de los 90.

Empresa vencida en tribunales

Finalmente, el caso llegó a los tribunales de El Salvador en 1995, donde las pruebas presentadas dejaron en evidencia la falta de pago por parte de Quimagro hacia estas instituciones financieras, sin obviar la crisis económica que llevó esta empresa a la quiebra.

A pesar de la falsedad del empresario Vega, los juzgados de Primera Instancia en las Cámaras de Segunda Instancia, fallaron en su contra, señalando con ello el incumplimiento de pago hacia las financieras locales, durante estos fallos él alegaba que no se resolvía a su favor por la supuesta corrupción de las instituciones.

En el 2001, la Cámara de Segunda Instancia de lo Civil de El Salvador revirtió la resolución del Juzgado Tercero de lo Civil, dándole nuevamente la razón a las financieras, lo que llevó a Quimagro a iniciar un proceso por daños y perjuicios en el juzgado de lo Civil de El Salvador en el 2013, siendo derrotado una vez más.

Este año Quimagro presentó un documento elaborado por dos peritos, como prueba de lo demandado a los bancos, sin embargo, al momento de pedirle a los peritos los documentos en los que basaban su prueba pericial, no pudieron presentar estados financieros de la empresa y nuevamente el empresario culpaba a la corrupción del sistema.

Nuevamente en el 2016, el representante legal y dueño de la empresa, vuelve a interponer un nuevo amparo en el que solicitaba se anulara la resolución, la cual fue desestimada en 2018.

No obstante, Antonio Vega, ha afirmado que ha sido víctima de las financieras, aun cuando de los 350 mil colones que prestó en su momento, solo pago tres cuotas, incluso responsabiliza a la corrupción de dichas instituciones de la supuesta quiebra.